La agonía de las locomotoras 252 de alta velocidad continúa de forma
inexorable. Ajena por completo a la dramática realidad económica en la
que estamos sumidos, Renfe continúa como si nada ocurriera su alocada
espiral de compras de automotores y gasto suntuoso y multimillonario,
dejando aparcada por el camino gran cantidad de material modernísimo,