Siguiendo la tónica de actuación habitual en todos los ámbitos
gubernamentales, mezcla de incompetencia absoluta y totalitarismo
despótico, el organismo Adif (o sea, Fomento) se descuelga de repente
prohibiendo la circulación de todos los trenes históricos, con el
argumento que los museos y asociaciones no son "operadores", y ni el