Archivado: 31 julio 2008, 9:28
La SNCF se ha despachado rapidito -como tienen por costumbre las operadoras ferroviarias de titularidad pública- a la hora de explicar cuál ha sido la causa del fallo que ha tumbado por completo, y durante más 30 horas, el sitio web (http://www.voyages-sncf.com) de su filial para reservas de viajes: se trató de una extraña conjunción de problemas , en palabras de un portavoz, a la hora de devolver a la red el sitio durante la madrugada del martes, después de las tareas semanales de mantenimiento. Lo cuenta Liberation (http://www.liberation.fr/actualite/economie_terre/342229.FR.php), que además recuerda que la empresa matriz no ha dado ni una sola explicación durante ese tiempo. Como recuerda el diario la segunda versión de Voyages-SNCF.com registró tras su lanzamiento, el pasado mes de mayo, problemas de extrema lentitud en el proceso de pago que llevaban a los usuarios a duplicar la compra. Y hace un par de semanas el semanario un medio especializado en nuevas tecnologías publicaba un supuesto informe interno en el que la propia empresa reconocía vulnerabildades en la gestión de los datos bancarios de los clientes y en los sistemas de defensa ante ataques externos. El incidente es tremendamente grave, diga lo que diga la SNCF ( no ha muerto nadie ). Pero más grave aún es que la operadora mantenga el mutismo y no de explicaciones más allá del encontraremos respuestas y aprenderemos del error que emitía el 31 de julio Guillame Pepy. Por este camino, sólo conseguirá alimentar especulaciones como las citadas, y reducir la confianza del público en su agencia web. Otros vendrán que bueno me harán No deben, sin embargo, buscarse comparaciones entre esto y lo que ocurre en España. Incluso tras este desastre, Voyages-SNCF.com puede presumir de haber creado un sitio web sólido que, pese a los últimos fallos, gestiona 700.000 visitas cada día, que vende muchos productos más allá de los billetes de tren, y cuyo uso es simple y rápido. Tan bueno es, que a este lado de los pirineos queda perfectamente claro cuál ha sido el modelo que se ha intentado copiar. El resultado de hacerlo, y de hacerlo mal, sigue viéndose meses después de la reforma anticipada de la web de Renfe, obligada por Fomento y aceptada sin chistar por la operadora del Pantone 2425: usabilidad nula, multiplicidad de bases de datos, problemas básicos de compatibilidad y, sobre todo, fallos. Fallos que no son de 30 horas, sino continuos.