Archivado: 28 julio 2008, 13:23
El alto número de averías que sufren los trenes de la serie 130 de Renfe (de Talgo, alta velocidad y ancho variable) desde su entrada en servicio ya hacía plantearse hace tiempo si ésta no había sido prematura. Porque desde el punto de vista del viajero no basta con que un tren cumpla los requisitos para su homologación: hace falta además que sea suficientemente fiable. Con todo, los fallos de juventud de la serie 130 no serían tan ruidosos si no fuese por la falta de competencia que Renfe muestra a la hora de gestionarlos. Especialmente cuando ocurren en plena vía.Porque ningún problema técnico puede ser lo bastante grave como para justificar que los viajeros de un tren que sufre una avería a poco más de una decena de kilómetros de su siguiente parada comercial, la nada secundaria estación de Valladolid-Campo Grande, tengan que esperar casi cuatro horas para obtener una solución. Ocurrió la tarde del domingo 27 de julio (http://www.nortecastilla.es/20080728/castilla_leon/averia-alvia-bloquea-viajeros-20080728.html) con el tren nº 4167, entre Valdestillas y Puente Duero. Sin aire acondicionado, sin información, sin alternativas, la situación debió ser lo bastante desesperante como para que algunos optasen incluso por seguir por su propio pie para ser recogidos por algún familiar. La solución -impresentable- consistió finalmente en esperar al siguiente tren que, siendo de la misma categoría, circulase en idéntico sentido, para remolcar al averiado. Y en indemnizar por cuatro duros a quienes emplearon cinco horas para un trayecto que debía haber durado poco más de 60 minutos, O nueve para llegar hasta San Sebastián. Fácil y barato para Renfe.