Archivado: 6 junio 2008, 12:23
El gobierno federal alemán dio la semana pasada su visto bueno final a la salida a bolsa de la compañía pública de ferrocarriles, Deutsche Bahn. Después de varios meses posponiendo la decisión y ajustando los detalles, la oferta pública se limitará finalmente al 24,9% del capital.La privatización parcial, a la que se oponen un 70% de los alemanes según las últimas encuestas, afectará solo a la segunda mitad de un holding que estará formado por una empresa encargada de la gestión de la infraestructura y otra encargada de la operación de trenes: DB Mobility Logistics.Serán los títulos de esta última los que podrán encontrarse -aun no se conoce cúando- en las pantallas de la bolsa alemana, y darán a su comprador una participación en todas las actividades de transporte propiamente dichas, sin distinción: pasajeros, mercancías, venta de billetes, cátering e incluso venta de billetes y alquiler de bicicletas.Esta mini-salida a bolsa permitirá que el gobierno federal alemán consiga los fondos que necesita para su expansión estratégica, expresión en la que se incluyen actividades comerciales en el exterior, como la compra de las españolas Transfesa y Spain-Tir. Pese a que el plan de salida a bolsa ya es cosa hecha, los analistas señalan que no sería nada raro que la situación de los mercados bursátiles obligase a aplazarla una vez más. Los más críticos, por su parte, siguen afirmando que el Gobierno ha rebajado demasiado el valor de la compañía al cifrarlo en 55.400 millones de euros, con la intención de hacer la oferta más atractiva, y cruzan los dedos para que la tormenta financiera internacional hunda los planes del gobierno.