Archivado: 21 diciembre 2007, 17:00
No tengo muy claro qué ocurre hoy. Mientras los políticos y su largo séquito terminen de ponerse y quitarse medallas, los ciudadanos -como el que escribe esto- se estarán preparando para pasar, lo mejor posible, las Navidades. A ello ayudarán, y mucho, las nuevas infraestructuras ferroviarias que se ponen en marcha el domingo y el lunes. Pero que nadie se llame a engaño: no tienen nada que agradecerles, nada, a los que en las próximas horas salgan en la foto, ni mucho menos a los emblemas que porten. La única inauguración que vale, la única que les importa, es la que llevarán a cabo de forma informal los pasajeros que, con su billete en la mano, suban al tren a primera hora de la mañana de los días 23 (entre Madrid y Valladolid) y 24 (entre Córdoba y Málaga). Ellos serán la máxima expresión del éxito de un Estado. Feliz Navidad, y enhorabuena.